lunes, 11 de noviembre de 2019

¿POR DONDE ENTRA EL SOL SI NO ES POR LOS LUGARES QUE ESTAMOS ROTOS?

En este último tiempo, con 16 años, notamos que gran parte de la población (generalmente los adolescentes) a través de redes sociales –inconscientemente- tratan de pedir ayuda.
Situándonos en la temática, es preciso señalar que muchas veces no se le da demasiada importancia a lo que es la salud mental, o psicológica; tantas otras las dejamos pasar, minimizando la cuestión. Cuando hablamos de salud mental nos referimos a la forma en que los pensamientos, sentimientos y conductas de algunas personas afectan su vida. La “buena” salud mental da lugar a la imagen positiva de uno mismo y a relaciones satisfactorias con amigos y otras personas, ayuda a tomar buenas decisiones y afrontar los desafíos de la vida en diferentes ámbitos.
En ese sentido, la baja autoestima o sentimientos relacionados, no es algo ajeno a la adolescencia y son temas de preocupación que no debemos dejar pasar, ya que nos puede traer grandes consecuencias.
Algunas de las causas por las que estos temas pasan muchas veces inadvertidos son:

-      Falta de comprensión por parte de familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras personas del círculo.
-      Bajas oportunidades laborales, o de participación en actividades escolares o sociales.
-      Problemas relacionados al contexto socio-económico.
-      Hostigamiento, violencia física o acoso.
-      La creencia de que no superarás ciertos desafíos o de que tu situación no mejorará.

Analizando lo antedicho, creemos que es necesario poder hablar acerca de lo que nos pasa, ya que si alguien que nos comprende, nos aconseja, y nos escucha tal vez sea más fácil desafiar los problemas que se vayan presentando.
En Internet, uno de los sitios en los que podemos notar este tipo cosas, es Twitter: una red social en la que abundan sentimientos y estados de ánimo de las personas.



En la vida se pasa por miles de momentos, a veces buenos, otros no tanto, pero está en nosotros como transitar la situación.
Hay que tener en cuenta que no estamos solos, siempre hay alguien que nos escucha y nos aconseja; tal vez con algunos tengamos más afinidad que con otros, pero están.
El dolor, es parte inevitable de la vida, nadie es ajeno al sentimiento de tristeza, frustración o estrés, sea cual sea el motivo que lo cause. Pero los momentos difíciles no son eternos, ningún fracaso es para siempre, ninguna tristeza dura una para siempre. La vida tiene sus estaciones y sus capítulos y, en última instancia, los momentos difíciles son aquellos que hacen de nosotros mejores personas, más fuertes.
"Caerse mil veces y levantarse de nuevo. De eso se trata..."
"A todos se nos van cayendo pedazos. Trozos de ilusiones. Deseos no cumplidos. Sueños que solo van a suceder mientras dormimos. A todos nos atraviesan las mismas emociones, frente a distintos acontecimientos.
Amar sin ser amado. Dar sin recibir. Esperar algo que no va a ocurrir.
Ausencias. Vacíos. Noches oscuras del alma. Tristezas. Desengaños. Partidas de esas personas que se nos adelantaron en un Adiós, para el cual no estábamos preparados. Todo esto también es la vida. Lo es..." Lorena Pronsky.

Por Anaclara Slonimsky, Sofia Schneider

jueves, 17 de octubre de 2019

SIGLO XX, UN MUNDO EN GUERRA

Todo el mundo sabe (incluido yo) que el siglo XX fue un siglo donde el mundo estaba en guerra. Aunque hubiese periodos cortos de “paz”, la política siempre encontraba excusas para entrar en guerra , ya sea por el asesinato de un monarca o por la invasión a otro país.
A principios del siglo XX ocurrió un hecho considerado uno de los peores de la humanidad: La Primera Guerra Mundial, en la cual murieron más de 60 millones de personas entre jóvenes, mujeres, ancianos y niños que mentían con su edad para ir a pelear y enorgullecer a sus padres. Cuando se habla de la Primera Guerra Mundial lo primero que se le viene a la cabeza a la gente es el lodo, la lluvia, el gas mostaza y muerte, aunque no en todos los lugares fue así, el conflicto resultó catastrófico.
Años después, comenzaría otro acontecimiento considerado el peor que la humanidad haya experimentado alguna vez: la Segunda Guerra Mundial; como en la Primera,  también murieron más de 60 millones de personas de los cuales, la mayoría… fueron judíos.
Este conflicto estuvo caracterizado por la exclusión hacia otras razas sociales, tales como los judíos, negros, etc. El partido nazi dirigido por Adolfo Hitler odiaba a los judíos, es por esto que ocurrió el famoso Holocausto. aunque este partido fue derrotado, la segunda guerra no tuvo un final feliz ya que el fin de la misma, significó el inicio de una guerra ideológica: la Guerra Fría.
Ésta, fue un conflicto largo, aunque no peleaban militarmente lo hacían a través de una carrera armamentista y cuál de las 2 posturas políticas era más fuerte (comunismo y capitalismo).
Y mientras la Guerra Fría seguía en pie, otro conflicto comenzaba: la Guerra de Vietnam, que una vez más,  fue un hecho horroroso en el que civiles inocentes -incluyendo niños- eran asesinados por ser considerados enemigos por parte de EE.UU.
La Guerra de Vietnam termina y hay paz, pero el mundo amenazaba una vez más con comenzar otro conflicto que sigue hasta día de hoy: la Guerra del Golfo u Operación Tormenta del Desierto; aunque hoy no se lo conoce así, son luchas de parte de EE.UU contra fuerzas terroristas (eso es lo que quieren que creamos) pero en realidad era por el petróleo, EE.UU necesitaba petróleo e invadió el medio oriente dando la excusa de que era para combatir las fuerzas terroristas, esa era una causa del conflicto pero el verdadero objetivo fue otro.
Como conclusión,  a pesar de todos los conflictos que atravesó la humanidad en un solo siglo, creería que el mundo aprendió de ellos y me atrevería a decir que es por eso que hoy en día estamos en paz.

                                                             Ignacio Stang

SI EL FUTURO ES NUESTRO, EL PRESENTE DEBE SER DE LUCHA


Estadísticamente en lo que va de este 2019 hubo 233 femicidios, una cifra más que
escalofriante; las últimas victimas tenían entre 15 y 42 años y las ciudades en las que más casos se registraron fueron Córdoba, Buenos aires y Santa Fe.
Todos los medios de comunicación alarman sobre un femicidio cada 20 horas esgrimiendo que para que no ocurra, las que tenemos que realizar prevención y cuidado somos las victimas de este sistema patriarcal.
Es detestable como se conoce a los femicidas pero se ignoran las denuncias; que la ley no mueva un pelo y sigan en libertad, es aterrador pensar que si no es mi mamá o mi hermana, puedo ser yo.
Siempre se nos consideró el sexo débil, el que está por debajo del hombre pero ahora somos quienes alzamos la voz: las distintas ramas del feminismo como la liberal, la socialista, la intersecciónal o la radical con diferentes ideologías se están juntando, mejor dicho, nos estamos juntando todas para luchar y hasta que no dejen de morir, no vamos a parar.
Algo realmente indignante es como la sociedad se ofende por una calle cortada pero no por una alarmante cantidad de femicidios; verdaderamente es repudiable cómo una sociedad rechaza y odia al feminismo o lo torna exagerado cuando en realidad el cambio es urgente, y con este movimiento importante creo que entendimos algo, cito para ello a la poetista Emily Dickinson "Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie" y ahora que sí nos ven, nos estamos haciendo entender.
Lo llamativo de la lucha social contra los femicidios es que pareciera que los únicos que nos estamos levantando para accionar somos los jóvenes y por el solo hecho de no ser adultos se nos condiciona, tildándonos de ignorantes cuando somos los que con más información contamos; tendrían que dejar de subestimarnos y escucharnos porque somos quienes tenemos el mensaje y quienes -si no nos escuchan- a gritos vamos a plasmarlo.
Para concluir quiero explicar que feminismo y machismo no son lo mismo ni antónimos, ya
que el machismo es el odio o aversión a la mujer y el feminismo es la lucha por la liberación de ésta, llamada asi porque somos las MUJERES las protagonistas de la lucha. Y cuando se habla de un futuro feminista no se habla de un cambio de roles si no de un futuro donde a la mujer no se la explote solo por el hecho de serlo.  
"Respeten nuestra existencia o esperen la resistencia ". (autor anónimo)
                                                                                            Anna Lapaco Martocci

domingo, 13 de octubre de 2019

LO DIFÍCIL QUE ES PELEAR CON UNO MISMO


Somos la primera cárcel que nos encontramos en el camino: Nosotros, nuestros cuerpos, nuestras ideas. Prisioneros y carceleros, dueños de la definición y la etiqueta; reyes de los límites - que no existen o no debieran existir- pero los creamos porque nos hacen sentir seguros, como cualquier frontera. Inventamos fundamentos que los respalden, y que al mismo tiempo, descarguen y liberen nuestra conciencia. Indirectamente nos sumergimos en un sistema ideológico irracional, y en la ignorancia navegamos, y en el “no me importa” también. Esa desconexión y apatía que desarrollamos y que están socialmente presentes desde tiempos inmemorables, generan que hoy, cuando decido (o no) tirar de la venda que me cegaba, me duela.
En un año, se matan 60 mil millones de animales sintientes, víctimas de nuestro paladar egoísta que carece de juicio. Muchos de nuestra especie envejecen sin resistencia, porque se cansan de luchar por algo que parece ser utópico: la completa liberación animal. Sin embargo, hoy ya no lo es más.
2019. Nuestra mano aprieta el billete y pide un kilo de carne, equivalente a 15.415 litros de agua (según Statista un portal de estadísticas online, que reúne datos de Water Footprint Network). La factura ambiental va incluso más allá del agua requerida para la producción del mismo. Ésta abarca desde el grano necesario para alimentar el ganado y las grandes porciones de tierra requeridas para la producción del mismo, hasta las emisiones de CO2 y gas metano generadas por las flatulencias de los animales de granja. 
“Para aquietar el daño ambiental, se volvieron fundamentales los cambios en la dieta, incluyendo el aumento del consumo de alimentos a base de plantas y la reducción en el consumo de carnes rojas y procesadas, que a su vez, traen beneficios inmediatos para la salud” establece la PAHO (Organización Panamericana de la Salud). Al mismo tiempo, esta serie de discursos son compartidos por otras organizaciones de igual o mayor peso a nivel científico, político y social, como la Organización de las Naciones Unidas.
La creciente evidencia de contaminación local y global, junto con un público más informado, han impulsado el desarrollo del movimiento ecologista, un gran referente de la dieta que excluye a los animales de su plato.
En conclusión, el medio ambiente lo exige, al mismo tiempo en el que lo hacen los países pobres, los animales y nuestra salud.
Los hábitos son actos repetitivos, muchas veces carentes de cuestionamiento. Comer animales es uno de ellos.
Liberémonos de nosotros mismos y de todo lo que creemos creer.

Victoria Uranga