viernes, 17 de enero de 2020

LA ALTERIDAD




Por Victoria Uranga

En muchos discursos sobre la violencia de género, se identifican fácilmente los victimarios y las víctimas. Al mismo tiempo, se repite la idea de que estas últimas somos las mujeres, por el hecho de serlo. Sin embargo, ¿qué es ser mujer? ¿Es -acaso- identificarse con lo asignado para el sexo femenino? ¿Somos potenciales víctimas por la simple razón  de seguir y reproducir estándares sociales y culturales? ¿Somos mujeres por cumplir con el rol de género impuesto?
“No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino” pronuncia Simone de Beauvoir en su libro “El segundo sexo”, publicado en 1949.
Para ella, ser mujer es ser “la alteridad”, el Otro; al mismo tiempo sostiene que la hembra llega a mujer a través del proceso de socialización, mediante el cual aprehende formas de comportamiento que se adecúan a su sexo. Interioriza, desde el nacimiento, todo aquello que puede hacer y lo que no, según su órgano sexual. En otras palabras, conoce la “norma” de ser mujer que la atraviesa toda la vida, desde lo más mínimo. Paralelamente, es castigada cada vez que intenta salir o escaparse de ésta.
Diversas corrientes del feminismo creen que “ser mujer es ocupar la posición política femenina en el sistema patriarcal de géneros”, ignorando por completo la existencia de una realidad material y objetiva como nacer con el sexo femenino. Esta situación se refleja en la realidad: un hombre con características sexuales de macho (similares al de las otras especies no humanas) que diga que se identifica como “mujer”, no pasa a ser directamente oprimido por “ocupar una posición política femenina”. De hecho, esta persona sería discriminada y socialmente repudiada por saltar la norma de género, por no cumplir con lo “masculino”. La persona trans es agredida y violentada por romper su mandato de género. El patriarcado castiga y ridiculiza, a través de innumerables mecanismos sociales, todo lo relacionado al sexo femenino, y al mismo tiempo establece esa distinción genérica para continuar con la opresión sistemática, de la cual la mujer es la principal víctima. Y así es como las mujeres trans y los hombres homosexuales y bisexuales, sufren violencia patriarcal por la condición de similitud con la mujer. No existe una forma de ser víctima de la opresión estructural, que no corresponda a nuestra anatomía sexual femenina.
Entendemos desde pequeñas que nuestro sexo nos condena a una existencia mutilada; pero a la vez lo descubrimos bajo la figura de una enfermedad impura y un crimen oscuro: la menstruación. Al comienzo, solo captamos la inferioridad como una privación pero después la falta de un pene se convierte en mancha y culpa. Toda joven se dirige hacia el porvenir herida, avergonzada, inquieta y culpable.
“Es que hay un conflicto entre el narcisismo de la joven y las experiencias a las cuales la destina su sexualidad” establece de Beauvoir, durante el desarrollo de múltiples experiencias femeninas  que denotaban la  profundidad cultural y el trasfondo sistemático de la “supremacía masculina” en relaciones heterosexuales. “La mujer sólo se acepta inesencial a condición de encontrarse esencial en el seno de su abdicación. Al hacerse objeto se transforma en un ídolo, en el cual se reconoce orgullosamente, pero rechaza la implacable dialéctica que se inflige volver a lo inesencial”. Continúa enfatizando la idea: “Quiere ser un tesoro fascinante, y no una cosa que se toma. Le gusta aparecer como un fetiche maravilloso, cargado de efluvios mágicos, y no encararse como una carne que se deja ver, palpar y matar: así, el hombre quiere a la mujer presa, pero huye de la ogra Deméter (también conocida como Ceres, diosa capaz de controlar la flora de todo el mundo)”.
Nacer con vagina condiciona nuestra posición como individuos dentro de la sociedad, y al mismo tiempo, nos castiga a toda una vida llena de estigmatizaciones socioculturales. Contar con órganos sexuales de “hembra”, sin importar como te percibas o identifiques, es un factor de riesgo. Recibimos violencia por nuestra genitalidad, que indudablemente determina nuestro rol en el proceso de reproducción. Nacer con vagina, significa no nacer con órganos sexuales masculinos. A pesar de aparentar ser algo claro, esta matización nos ayuda a construir el sujeto que ocupa realmente el lugar de víctima en el ejercicio de la violencia de género.


martes, 7 de enero de 2020

"Lo vemos todo el tiempo en los noticieros, en los periódicos, en las redes sociales .... ¿Y hacemos algo al respecto?

La violencia de género es una problemática social de grave importancia debido a que vulnera fuertemente los derechos humanos, siendo así necesario el abordaje de este tópico en diversos ámbitos (especialmente el educativo) a fin de concientizar e intentar eliminar las estructuras que actualmente -y a lo largo de la historia- lograron imposibilitar el completo goce de la libertad de
la mujer. 
Esta temática, por lo tanto, debería ser tratada con todos los recursos existentes y la plena asistencia estatal a la hora de dictar medidas de carácter gubernamental. Es -entonces- sumamente necesario trabajar en la toma de conciencia de manera urgente.
Según la OMS "la violencia es el uso internacional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo, o la muerte".
Es difícil y muy complejo instalar a fondo este tema para poder frenar la violencia, pero hay que tener en claro que no es imposible. En ese sentido vale decir que hoy los medios de comunicación nos brindan mucha información que puede ayudar a concientizar a la sociedad y además, ayudar a las personas que son víctimas de esto. 
Pero decimos que es difícil porque más allá de la diversificación de información, como dice la educadora social Nuria Moy Mainer, existe una "red de creencias tejida densamente que a todas/os nos enmaraña y en buena medida nos confunde. Es como si una lluvia de prejuicios y estereotipos cayera sobre nosotras/os y nos calara tanto que permitimos que nos digan cómo debemos comportarnos según seamos un hombre o una mujer, como si fuéramos marionetas sin libertad de pensamiento y elección... y no nos engañemos: eso es lo que realmente nos ocurre cuando no realizamos un juicio crítico y nos dejamos llevar por la “comodidad” de lo establecido. Pero no nos engañemos tanto como para no ver que esa manera de proceder nos supone un alto coste, como personas y como sociedad. El alto coste somos las víctimas."
La violencia es un mal global, presente en todas las regiones. El estudio global de Naciones Unidas revela que un total de 50.000 mujeres son asesinadas por año en el mundo.
Por otra parte, desde 2008, existen en la provincia de Buenos Aires la línea de atención de mujeres en situación de violencia, 0800 555 0137 (AVM), como así también a través del 911 se atiende las 24 horas los 365 días del año. Además, comenzó a funcionar la oficina provincial para la lucha contra la trata de personas, la explotación sexual infantil, y la protección y asistencia a las
víctimas, junto a fiscalías de violencia familiar y genero.
También existen diversos movimientos a favor de la mujer, que buscan erradicar los discursos machistas desde la desnaturalización de los mismos, entendiendo que éstos son los pilares de quien ejerce la violencia de género. 
En definitiva, existen avances a nivel social; sin embargo ello no significa que la lucha haya culminado. Ya es hora de acabar con la supremacía machista y
empezar la igualdad, hay que planificar un mundo diferente para vivir en paz, con derechos y justicia. Hay que asegurarse de que sea tangible y posible.
Es importante aclarar que la lucha por los derechos de las mujeres no es sinónimo de odiar a los hombres; en ese sentido recordamos que la definición de feminismo es: “La creencia de que los hombres y las mujeres deben tener derechos y oportunidades iguales. Es la teoría de la igualdad política, económica y social de los sexos”. 
Aunque no se dimensione como merece, las personas feministas y aquellas que participan en estos movimientos son los únicos que están haciendo algo por cambiar el mundo. Es, por lo tanto, sumamente necesario que mas personas se sumen a esto.

Por Lara Longstaff


lunes, 11 de noviembre de 2019

¿POR DONDE ENTRA EL SOL SI NO ES POR LOS LUGARES QUE ESTAMOS ROTOS?

En este último tiempo, con 16 años, notamos que gran parte de la población (generalmente los adolescentes) a través de redes sociales –inconscientemente- tratan de pedir ayuda.
Situándonos en la temática, es preciso señalar que muchas veces no se le da demasiada importancia a lo que es la salud mental, o psicológica; tantas otras las dejamos pasar, minimizando la cuestión. Cuando hablamos de salud mental nos referimos a la forma en que los pensamientos, sentimientos y conductas de algunas personas afectan su vida. La “buena” salud mental da lugar a la imagen positiva de uno mismo y a relaciones satisfactorias con amigos y otras personas, ayuda a tomar buenas decisiones y afrontar los desafíos de la vida en diferentes ámbitos.
En ese sentido, la baja autoestima o sentimientos relacionados, no es algo ajeno a la adolescencia y son temas de preocupación que no debemos dejar pasar, ya que nos puede traer grandes consecuencias.
Algunas de las causas por las que estos temas pasan muchas veces inadvertidos son:

-      Falta de comprensión por parte de familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras personas del círculo.
-      Bajas oportunidades laborales, o de participación en actividades escolares o sociales.
-      Problemas relacionados al contexto socio-económico.
-      Hostigamiento, violencia física o acoso.
-      La creencia de que no superarás ciertos desafíos o de que tu situación no mejorará.

Analizando lo antedicho, creemos que es necesario poder hablar acerca de lo que nos pasa, ya que si alguien que nos comprende, nos aconseja, y nos escucha tal vez sea más fácil desafiar los problemas que se vayan presentando.
En Internet, uno de los sitios en los que podemos notar este tipo cosas, es Twitter: una red social en la que abundan sentimientos y estados de ánimo de las personas.



En la vida se pasa por miles de momentos, a veces buenos, otros no tanto, pero está en nosotros como transitar la situación.
Hay que tener en cuenta que no estamos solos, siempre hay alguien que nos escucha y nos aconseja; tal vez con algunos tengamos más afinidad que con otros, pero están.
El dolor, es parte inevitable de la vida, nadie es ajeno al sentimiento de tristeza, frustración o estrés, sea cual sea el motivo que lo cause. Pero los momentos difíciles no son eternos, ningún fracaso es para siempre, ninguna tristeza dura una para siempre. La vida tiene sus estaciones y sus capítulos y, en última instancia, los momentos difíciles son aquellos que hacen de nosotros mejores personas, más fuertes.
"Caerse mil veces y levantarse de nuevo. De eso se trata..."
"A todos se nos van cayendo pedazos. Trozos de ilusiones. Deseos no cumplidos. Sueños que solo van a suceder mientras dormimos. A todos nos atraviesan las mismas emociones, frente a distintos acontecimientos.
Amar sin ser amado. Dar sin recibir. Esperar algo que no va a ocurrir.
Ausencias. Vacíos. Noches oscuras del alma. Tristezas. Desengaños. Partidas de esas personas que se nos adelantaron en un Adiós, para el cual no estábamos preparados. Todo esto también es la vida. Lo es..." Lorena Pronsky.

Por Anaclara Slonimsky, Sofia Schneider

jueves, 17 de octubre de 2019

SIGLO XX, UN MUNDO EN GUERRA

Todo el mundo sabe (incluido yo) que el siglo XX fue un siglo donde el mundo estaba en guerra. Aunque hubiese periodos cortos de “paz”, la política siempre encontraba excusas para entrar en guerra , ya sea por el asesinato de un monarca o por la invasión a otro país.
A principios del siglo XX ocurrió un hecho considerado uno de los peores de la humanidad: La Primera Guerra Mundial, en la cual murieron más de 60 millones de personas entre jóvenes, mujeres, ancianos y niños que mentían con su edad para ir a pelear y enorgullecer a sus padres. Cuando se habla de la Primera Guerra Mundial lo primero que se le viene a la cabeza a la gente es el lodo, la lluvia, el gas mostaza y muerte, aunque no en todos los lugares fue así, el conflicto resultó catastrófico.
Años después, comenzaría otro acontecimiento considerado el peor que la humanidad haya experimentado alguna vez: la Segunda Guerra Mundial; como en la Primera,  también murieron más de 60 millones de personas de los cuales, la mayoría… fueron judíos.
Este conflicto estuvo caracterizado por la exclusión hacia otras razas sociales, tales como los judíos, negros, etc. El partido nazi dirigido por Adolfo Hitler odiaba a los judíos, es por esto que ocurrió el famoso Holocausto. aunque este partido fue derrotado, la segunda guerra no tuvo un final feliz ya que el fin de la misma, significó el inicio de una guerra ideológica: la Guerra Fría.
Ésta, fue un conflicto largo, aunque no peleaban militarmente lo hacían a través de una carrera armamentista y cuál de las 2 posturas políticas era más fuerte (comunismo y capitalismo).
Y mientras la Guerra Fría seguía en pie, otro conflicto comenzaba: la Guerra de Vietnam, que una vez más,  fue un hecho horroroso en el que civiles inocentes -incluyendo niños- eran asesinados por ser considerados enemigos por parte de EE.UU.
La Guerra de Vietnam termina y hay paz, pero el mundo amenazaba una vez más con comenzar otro conflicto que sigue hasta día de hoy: la Guerra del Golfo u Operación Tormenta del Desierto; aunque hoy no se lo conoce así, son luchas de parte de EE.UU contra fuerzas terroristas (eso es lo que quieren que creamos) pero en realidad era por el petróleo, EE.UU necesitaba petróleo e invadió el medio oriente dando la excusa de que era para combatir las fuerzas terroristas, esa era una causa del conflicto pero el verdadero objetivo fue otro.
Como conclusión,  a pesar de todos los conflictos que atravesó la humanidad en un solo siglo, creería que el mundo aprendió de ellos y me atrevería a decir que es por eso que hoy en día estamos en paz.

                                                             Ignacio Stang

SI EL FUTURO ES NUESTRO, EL PRESENTE DEBE SER DE LUCHA


Estadísticamente en lo que va de este 2019 hubo 233 femicidios, una cifra más que
escalofriante; las últimas victimas tenían entre 15 y 42 años y las ciudades en las que más casos se registraron fueron Córdoba, Buenos aires y Santa Fe.
Todos los medios de comunicación alarman sobre un femicidio cada 20 horas esgrimiendo que para que no ocurra, las que tenemos que realizar prevención y cuidado somos las victimas de este sistema patriarcal.
Es detestable como se conoce a los femicidas pero se ignoran las denuncias; que la ley no mueva un pelo y sigan en libertad, es aterrador pensar que si no es mi mamá o mi hermana, puedo ser yo.
Siempre se nos consideró el sexo débil, el que está por debajo del hombre pero ahora somos quienes alzamos la voz: las distintas ramas del feminismo como la liberal, la socialista, la intersecciónal o la radical con diferentes ideologías se están juntando, mejor dicho, nos estamos juntando todas para luchar y hasta que no dejen de morir, no vamos a parar.
Algo realmente indignante es como la sociedad se ofende por una calle cortada pero no por una alarmante cantidad de femicidios; verdaderamente es repudiable cómo una sociedad rechaza y odia al feminismo o lo torna exagerado cuando en realidad el cambio es urgente, y con este movimiento importante creo que entendimos algo, cito para ello a la poetista Emily Dickinson "Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie" y ahora que sí nos ven, nos estamos haciendo entender.
Lo llamativo de la lucha social contra los femicidios es que pareciera que los únicos que nos estamos levantando para accionar somos los jóvenes y por el solo hecho de no ser adultos se nos condiciona, tildándonos de ignorantes cuando somos los que con más información contamos; tendrían que dejar de subestimarnos y escucharnos porque somos quienes tenemos el mensaje y quienes -si no nos escuchan- a gritos vamos a plasmarlo.
Para concluir quiero explicar que feminismo y machismo no son lo mismo ni antónimos, ya
que el machismo es el odio o aversión a la mujer y el feminismo es la lucha por la liberación de ésta, llamada asi porque somos las MUJERES las protagonistas de la lucha. Y cuando se habla de un futuro feminista no se habla de un cambio de roles si no de un futuro donde a la mujer no se la explote solo por el hecho de serlo.  
"Respeten nuestra existencia o esperen la resistencia ". (autor anónimo)
                                                                                            Anna Lapaco Martocci

domingo, 13 de octubre de 2019

LO DIFÍCIL QUE ES PELEAR CON UNO MISMO


Somos la primera cárcel que nos encontramos en el camino: Nosotros, nuestros cuerpos, nuestras ideas. Prisioneros y carceleros, dueños de la definición y la etiqueta; reyes de los límites - que no existen o no debieran existir- pero los creamos porque nos hacen sentir seguros, como cualquier frontera. Inventamos fundamentos que los respalden, y que al mismo tiempo, descarguen y liberen nuestra conciencia. Indirectamente nos sumergimos en un sistema ideológico irracional, y en la ignorancia navegamos, y en el “no me importa” también. Esa desconexión y apatía que desarrollamos y que están socialmente presentes desde tiempos inmemorables, generan que hoy, cuando decido (o no) tirar de la venda que me cegaba, me duela.
En un año, se matan 60 mil millones de animales sintientes, víctimas de nuestro paladar egoísta que carece de juicio. Muchos de nuestra especie envejecen sin resistencia, porque se cansan de luchar por algo que parece ser utópico: la completa liberación animal. Sin embargo, hoy ya no lo es más.
2019. Nuestra mano aprieta el billete y pide un kilo de carne, equivalente a 15.415 litros de agua (según Statista un portal de estadísticas online, que reúne datos de Water Footprint Network). La factura ambiental va incluso más allá del agua requerida para la producción del mismo. Ésta abarca desde el grano necesario para alimentar el ganado y las grandes porciones de tierra requeridas para la producción del mismo, hasta las emisiones de CO2 y gas metano generadas por las flatulencias de los animales de granja. 
“Para aquietar el daño ambiental, se volvieron fundamentales los cambios en la dieta, incluyendo el aumento del consumo de alimentos a base de plantas y la reducción en el consumo de carnes rojas y procesadas, que a su vez, traen beneficios inmediatos para la salud” establece la PAHO (Organización Panamericana de la Salud). Al mismo tiempo, esta serie de discursos son compartidos por otras organizaciones de igual o mayor peso a nivel científico, político y social, como la Organización de las Naciones Unidas.
La creciente evidencia de contaminación local y global, junto con un público más informado, han impulsado el desarrollo del movimiento ecologista, un gran referente de la dieta que excluye a los animales de su plato.
En conclusión, el medio ambiente lo exige, al mismo tiempo en el que lo hacen los países pobres, los animales y nuestra salud.
Los hábitos son actos repetitivos, muchas veces carentes de cuestionamiento. Comer animales es uno de ellos.
Liberémonos de nosotros mismos y de todo lo que creemos creer.

Victoria Uranga







miércoles, 9 de diciembre de 2015

CENTRO CULTURAL ISRAELITA


 El 5 de Julio del año 1912 se constituye en el local de la Cooperativa Agrícola “Barón Hirsch” de Rivera el “Club de la Juventud Israelita para recreo y desarrollo intelectual”. De inmediato se aboca a la formación de una biblioteca -un 40% de los libros en castellano, un 30% en idisch, un 20% en ruso y un 10% en hebreo-. Inicia la construcción de un galpón que sería para muchos decenios punto focal de la cultura en Rivera. El nombre de la entidad se abreviaría luego en “Centro Juventud Israelita”.
En 1916 se forma la “Unión Obrera Israelita” llamada más tarde Centro Obrero, que comienza a desarrollar actividades análogas a las del Club. Pero en el año 1925 se logra la fusión de ambas entidades. Nace el Centro Cultural Israelita.


El nuevo edificio se construyó en etapas, recién fue posible inaugurar la nueva sede de la biblioteca en noviembre de 1969 y la sala teatro, en agosto de 1970. 
En 1975 en una nueva etapa de construcción, se inauguró la sala José Hernández (SUM), y la refacción del Bar Social.

Desde hace muchos años el Centro realiza con regularidad y éxito funciones cinematográficas disponiendo para ello de su equipo propio.
A través de sucesivos esfuerzos de remodelación de sus instalaciones, el Centro ha logrado una completa reconstrucción de su sede. Hoy exhibe con orgullo un magnifico salón de 500 butacas, el piso para la Biblioteca, una confitería y demás ambientes modernos y funcionales.
Escrito por Milagros Komisuk